Qué ocurre en la microbiota cuando el consumo de alcohol se vuelve habitual: cambios en el equilibrio bacteriano


Los estudios demuestran que el consumo de alcohol altera la microbiota intestinal, cambiando tanto la cantidad como los tipos de bacterias presentes”, explica el microbiólogo Ignacio López-Goñi. En su libro Microbiota y salud mental (La Esfera de los Libros), el especialista detalla cómo el alcohol modifica el equilibrio de las bacterias que habitan en nuestro intestino y que desempeñan funciones clave para la salud. Aunque se trata de un campo de investigación todavía en evolución, el especialista ofrece algunas claves importantes sobre su impacto en la microbiota.
López-Goñi es catedrático de Microbiología y director del Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra, y compagina su labor docente e investigadora con una intensa actividad de divulgación científica. En la misma línea de sus advertencias sobre el consumo de alcohol y la microbiota, el experto señala que el tabaco también la altera, tanto en las vías respiratorias como en el intestino, al favorecer cambios en el equilibrio de las bacterias presentes en el organismo.
El microbiólogo explica que el consumo de alcohol provoca una alteración en la cantidad y diversidad de las bacterias que viven en el intestino y que desempeñan funciones clave para la salud. No obstante, el efecto varía en función de distintos factores, cuenta. “Evidentemente, depende de la frecuencia del consumo de alcohol (esporádico o crónico), del tipo de alcohol, de la cantidad o dosis consumida y de la existencia de enfermedades asociadas”, cuenta en su libro.
Una revisión científica recogida en PubMed (Koutromanos et al., 2024) describe también esta idea y señala que el consumo crónico de alcohol puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, reducir su diversidad y debilitar la barrera intestinal. Esto facilita que sustancias bacterianas, como el LPS (lipopolisacárido), pasen a la sangre y contribuyan a la inflamación sistémica y cerebral. La revisión destaca tres consecuencias principales: un empeoramiento de la salud intestinal, un mayor riesgo de inflamación y un posible agravamiento de síntomas relacionados con el AUD (Trastorno por Consumo de Alcohol, por sus siglas en inglés), como ansiedad, recaídas o alteraciones del eje intestino-cerebro.
Según López-Goñi, en personas que consumen alcohol de forma habitual se ha observado un aumento de bacterias menos beneficiosas y una reducción de otras importantes para el equilibrio intestinal. Además explica, que también se ha visto que puede favorecer el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado.
Consecuencias directas sobre la barrera intestinal
Tal y como cuenta el especialista en la obra, el consumo de alcohol puede dañar la barrera intestinal, que actúa como un filtro natural. “Cuando esta barrera se debilita, sustancias inflamatorias pueden pasar al hígado a través de la sangre y contribuir al desarrollo de enfermedades hepáticas como la cirrosis”, explica.
“Se ha sugerido incluso que la composición de la microbiota podría influir en que una persona con consumo de alcohol desarrolle o no daño hepático”, añade. El alcohol provoca que este filtro se vuelva más débil y “no cierre de forma eficiente”, de modo que se pueden filtrar bacterias y sustancias inflamatorias.
Los efectos del tabaco en la microbiota
López-Goñi explica también que fumar altera las bacterias del organismo, tanto en la nariz y la garganta como en el intestino. “El humo del cigarrillo, por tanto, promueve la colonización de patógenos, mientras que dejar de fumar se asocia con una reversión a la microbiota de los no fumadores”, describe. Es decir, al abandonar el tabaco, la microbiota va recuperando poco a poco un perfil más equilibrado y saludable, similar al de quienes no fuman.
Además, el impacto del tabaco no se limita a las vías respiratorias, sino que también se ha observado que el tabaco modifica las bacterias intestinales, incluso en personas sanas. Según cuenta el especialista, el humo del cigarrillo contiene muchas sustancias tóxicas. Estas sustancias, al inhalarse, pueden acabar llegando también al intestino y alterar las bacterias que viven allí.
En definitiva, López-Goñi señala que el impacto del alcohol y el tabaco sobre la microbiota intestinal provoca alteraciones del equilibrio y reducción de su diversidad, lo que afecta a funciones clave del organismo.
